
El estrés es como un alerta, una defensa del cuerpo producida por nosotros mismos, para poder enfrentar y solucionar distintos problemas y situaciones de la vida cotidiana. El esfuerzo que hacemos para superar estos momentos difíciles, malos o buenos, se traduce en un exceso de componentes químicos que circulan por nuestro cuerpo y que es necesario erradicar. Si estos esfuerzos son continuos y cada vez mas frecuentes, nuestro organismo y el hígado en principal, no tiene tiempo para recuperarse.
Un ejemplo de esto es el caso de un hombre que observa que un auto se le viene encima. Con la velocidad de un rayo decide evitarlo, trepándose a la rama de un árbol. Automaticamente el organismo se despliega para comunicarle a todo el cuerpo sobre la situación, derramando mensajeros químicos como la adrenalina y el cortisol, que hacen que a través de distintas reacciones intracelulares, también quimias, se reduzca la cantidad de sangre que llega a los órganos: si en el estomago se estaba digiriendo algo, se interrumpe la tarea que la sangre vaya a participar de la salvación, por ejemplo, a las piernas que harán posible el acrobático salto, a las pupilas, que se dilatan para ver mejor la rama de la que se colgara, al corazón que acelera su ritmo, al hígado para que segregue glucosa para que se ensanchen los conductos de aire y se disponga de mayor cantidad de oxigeno.
Todos estos cambios fisiológicos le permiten al individuo salvarse de la embestida del auto. Una vez superado el problema hay que eliminar las consecuencias química del estrés, de lo que también se encargara, en parte, el hígado. Pero no es tan sencillo, porque cada vez que recuerde lo que le sucedió, se repetirá en menor escala la explosión interna, amen de los tantos y diferentes episodios estresantes del día.
Si el organismo no descansa para recuperarse, como los efectos del estrés son acumulativos al día siguiente, un gato, un golpe a la puerta, o el sonido de un teléfono provocaran, con diversas intensidades, reacciones similares y así se ira envenenando mas y mas.
Material de "Calendario Yoga" Andrés Percivale. Adaptado.
Un ejemplo de esto es el caso de un hombre que observa que un auto se le viene encima. Con la velocidad de un rayo decide evitarlo, trepándose a la rama de un árbol. Automaticamente el organismo se despliega para comunicarle a todo el cuerpo sobre la situación, derramando mensajeros químicos como la adrenalina y el cortisol, que hacen que a través de distintas reacciones intracelulares, también quimias, se reduzca la cantidad de sangre que llega a los órganos: si en el estomago se estaba digiriendo algo, se interrumpe la tarea que la sangre vaya a participar de la salvación, por ejemplo, a las piernas que harán posible el acrobático salto, a las pupilas, que se dilatan para ver mejor la rama de la que se colgara, al corazón que acelera su ritmo, al hígado para que segregue glucosa para que se ensanchen los conductos de aire y se disponga de mayor cantidad de oxigeno.
Todos estos cambios fisiológicos le permiten al individuo salvarse de la embestida del auto. Una vez superado el problema hay que eliminar las consecuencias química del estrés, de lo que también se encargara, en parte, el hígado. Pero no es tan sencillo, porque cada vez que recuerde lo que le sucedió, se repetirá en menor escala la explosión interna, amen de los tantos y diferentes episodios estresantes del día.
Si el organismo no descansa para recuperarse, como los efectos del estrés son acumulativos al día siguiente, un gato, un golpe a la puerta, o el sonido de un teléfono provocaran, con diversas intensidades, reacciones similares y así se ira envenenando mas y mas.
Material de "Calendario Yoga" Andrés Percivale. Adaptado.
2 comentarios:
Gracias por la info, esta muy buna la pagina.
Lamentablemente vivimos a un ritmo demasiado acelerado, y nuestro cuerpo no está preparado para frontar tantas presiones.
Tendriamos que empezar a reeplantearnos hacer una cita obligada para descanzar y tratar de tomarnos la vida y la salud más en serio en vez de que los problemas sean el eje principal denuestros días.
Muy buena la página Mel
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