
Del Libro "Tres mil historias" de frases y palabras que decimos a queda rato. Compuesta por Héctor Zimmerman.
La creencia de que existen personas con poderes psíquicos para actuar sobre el alma y el cuerpo de otras es tan antigua como la magia y la hechicería. En el siglo XVIII, con el descubrimiento de los fenómenos magnéticos, la idea tomo un tinte más o menos científico. Un personaje radicado en París, el austriaco Franz Mesmer, se hizo famoso al proclamar que de sus manos emanaba un fluido que él llamaba magnetismo animal, capaz de influir en el ánimo de sus pacientes y curarlos así de las dolencias más diversas. Con el tiempo ese falso magnetismo pasó al olvido. Pero al inventarse la radio se hizo corriente en el público la noción de que existen ondas que se propagan a gran distancia. Eso reafirmó en muchos la convicción de que con nuestra mente emitimos ondas de energía que pueden actuar positiva o negativamente sobre quienes nos rodean. La era de acuario y el lenguaje rockero adoptaron el termino y lo pusieron de moda en frases como "estar en onda", "tener buena onda o mala onda" o "tirar ondas" (en el sentido de interferir en algún asunto con el pensamiento). Expresiones usuales y simpáticas, aunque nuestra vida no dependa de la irradiación de nuestro prójimo o de las emociones del destino.
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