2 ene 2016

0 Año NUEVO






Suele pasar que las últimas semanas del año andamos corriendo entre compras, regalos, comida, familia, ofertas, excesos, organizaciones, alguna que otra discusión, reuniones, acuerdos, desacuerdos. En fin, viviendo deprisa para cerrar el año como esperamos o de la mejor manera. Quizás porque se nos avecina un cierre, nos ponemos más ansiosos entre tantas planificaciones y sin dejar la rutina.Nos hacemos replanteos, surgen viejos conflictos familiares como también pueden haber reconciliaciones y reencuentros. Nos vienen a la mente las personas que ya no están para compartir estas fiestas y extrañamos mucho.
Entre balances, saludos, festejos, buenos deseos y demás nos resurge toda una rueda de sensaciones y acontecimientos en tan breve periodo de tiempo. Llega fin de año, la ultima cena del año y el cierre de un ciclo e instantáneamente la apertura de uno nuevo.
Me da la sensación que el 1ro de enero respiramos otro aire: un aire liberador, un aire más relajado. Y les explico porque creo eso: cuando un nuevo año comienza, generalmente nos surgen sentimientos de esperanza, ilusiones, motivación, estamos más predispuestos a cambios positivos, esperanzados. Pensamos en proyectos, en lo que queremos lograr, en lo que soñamos y deseamos tanto que se nos dé (me hace acordar a cuando soplamos las velitas en cada cumpleaños). Creo que conectarnos con esto, desde ya, si lo podemos hacer, es un muy buen comienzo. Porque estoy convencida que el contactar con nuestros deseos, nuestras ganas, nuestros anhelos, nos conecta con una energía renovadora, de empuje, de avance, de reconfirmar aquello que buscamos y queremos.
Es una época donde estamos más cercanos a las ansiadas vacaciones: el merecido descanso después del año laboral y por otro lado, ya la ciudad está más tranquila si tenés que quedarte. Un momento de bajar las revoluciones, ir más despacio. La llegada del verano alarga el día y eso suele dar más energía para hacer cosas, el sol y el calor nos invita a disfrutar del aire libre.
Por eso aprovechemos estos vientos de renovación y de lo nuevo. Descansemos para dar lugar a lo creativo, predisponiéndonos a que aquello que este nuevo año nos presente sea para crecer y seguir avanzando.
Nos hacemos replanteos, surgen viejos conflictos familiares como también pueden haber reconciliaciones y reencuentros. Nos vienen a la mente las personas que ya no están para compartir estas fiestas y extrañamos mucho.
Entre balances, saludos, festejos, buenos deseos y demás nos resurge toda una rueda de sensaciones y acontecimientos en tan breve periodo de tiempo. Llega fin de año, la ultima cena del año y el cierre de un ciclo e instantáneamente la apertura de uno nuevo.
Me da la sensación que el 1ro de enero respiramos otro aire: un aire liberador, un aire más relajado. Y les explico porque creo eso: cuando un nuevo año comienza, generalmente nos surgen sentimientos de esperanza, ilusiones, motivación, estamos más predispuestos a cambios positivos, esperanzados. Pensamos en proyectos, en lo que queremos lograr, en lo que soñamos y deseamos tanto que se nos dé (me hace acordar a cuando soplamos las velitas en cada cumpleaños). Creo que conectarnos con esto, desde ya, si lo podemos hacer, es un muy buen comienzo. Porque estoy convencida que el contactar con nuestros deseos, nuestras ganas, nuestros anhelos, nos conecta con una energía renovadora, de empuje, de avance, de reconfirmar aquello que buscamos y queremos.
Es una época donde estamos más cercanos a las ansiadas vacaciones: el merecido descanso después del año laboral y por otro lado, ya la ciudad está más tranquila si tenés que quedarte. Un momento de bajar las revoluciones, ir más despacio. La llegada del verano alarga el día y eso suele dar más energía para hacer cosas, el sol y el calor nos invita a disfrutar del aire libre.
Por eso aprovechemos estos vientos de renovación y de lo nuevo. Descansemos para dar lugar a lo creativo, predisponiéndonos a que aquello que este nuevo año nos presente sea para crecer y seguir avanzando. Así, quería desearles para este 2016 un año donde encontremos aquello que estamos buscando, sabiendo transitar el camino hacia aquello que queremos lograr.
Que podamos encontrarnos en paz y aceptación. Que donde haya diferencias podamos ver lo nuevo de lo diferente y no solo lo opuesto, el que no opina como yo no es mi enemigo, sino quien me puede mostrar una nueva forma.
Que las caídas sean aprendizajes, momentos de reflexión y apertura. Que los miedos sean solo alertas y no frenos. Y nos ayuden a ver nuestras herramientas para superarlos. Que los sueños sean oportunidades y caminos por recorrer donde disfrutemos del transitar. Que miremos para atrás y veamos las dificultades como desafíos que pudimos superar, los aciertos como bendiciones de las que somos merecedores. Que nos empecemos a mirar, sin prejuicio y con amor. Deseo de corazón, que puedan conectarse con sus deseos desde lo más profundo y que esa energía potencie la posibilidad de llegar a ellos y cumplirlos. Que las caídas sean aprendizajes, momentos de reflexión y apertura. Que los miedos sean solo alertas y no frenos. Y nos ayuden a ver nuestras herramientas para superarlos. Que los sueños sean oportunidades y caminos por recorrer donde disfrutemos del transitar. Que miremos para atrás y veamos las dificultades como desafíos que pudimos superar, los aciertos como bendiciones de las que somos merecedores. Que nos empecemos a mirar, sin prejuicio y con amor. Deseo de corazón, que puedan conectarse con sus deseos desde lo más profundo y que esa energía potencie la posibilidad de llegar a ellos y cumplirlos.



FELICIDADES.

29 sept 2015

0 Al Nacer un Niño...

Existe una tribu en África, donde la fecha de nacimiento de un niño no se toma como el día en que nació, ni como el momento en que fue concebido, sino como el día en que ese niño fue "pensado" por su madre. 
Cuando una mujer decide tener un hijo, se sienta sola bajo un árbol y se concentra hasta escuchar la canción del niño que quiere nacer.
Luego de escucharla, regresa con el hombre que será el padre de su hijo y se la enseña. Entonces, cuando hacen el amor con la intención de concebirlo, en algún momento cantan su canción, como una forma de invitarlo a venir.
Cuando la madre está embarazada, enseña la canción del niño a la gente del lugar, para que cuando nazca, las ancianas y quienes estén a su lado, le canten para darle la bienvenida.
A medida que el niño va creciendo; cuando el niño se lastima o cae o cuando hace algo bueno, como forma de honrarlo, la gente de la tribu canta su canción.
Hay otra ocasión en la que la gente de la tribu le canta al niño.
Si en algún momento de su vida, esa persona comete un crimen o un acto socialmente aberrante, se lo llama al centro de la villa y la gente de la comunidad lo rodea. Entonces le cantan su canción.
La tribu reconoce que la forma de corregir un comportamiento antisocial no es el castigo, sino el amor y la recuperación de la identidad.
Cuando uno reconoce su propia canción, no desea ni necesita hacer nada que dañe a otros.
Y así continua durante toda su vida.
Cuando contraen matrimonio, se cantan las canciones juntas.
Y finalmente, cuando esta persona va a morir, todos en la villa cantan su canción, por última vez, para él.

"Puedes no haber nacido en una tribu africana que te cante tu canción en cada una de las transiciones de tu vida, pero la vida siempre te recuerda cuando estás vibrando a tu propia frecuencia, y cuando no lo estás.
Sólo sigue cantando y encontrarás tu camino a casa".


6 dic 2012

0 Somos un mar de fueguitos...

Quería compartir con ustedes este cuento, que llegó a mi en el momento justo, y me gustó mucho. Realmente todos tenemos luz propia, y somos responsables de como le damos esencia a esa luz, lo que emanamos, lo que iluminamos y lo que dejamos en la sombra... 

Aqui les va, junto al video relatado por su autor.
Que los disfruten...

 

“Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. “El mundo es eso” reveló. “Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con la luz propria entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay gente de fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas; algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende”.

Galeano.




21 nov 2012

0 Sé tu mismo.

Eliminemos las etiquetas, los pacientes son mucho más que una nomenclatura. Detrás hay una persona, con potencialidades. Siempre digo, los diagnósticos nos sirven a nosotros los que trabajamos en salud como hasta una manera de comunicarnos y no debemos olvidar nunca que detrás hay un ser humano con sus características y particularidades.

Que "eso" que te dijeron que eras no te limite, que no te restrinja. Podés integrarlo.





Mucho menos cuando se trata de ellos................No a las etiquetas en niños!


5 oct 2012

0 ¿Es una moda lo orgánico?


31.08.2012
:
Dime cómo comes
¿Es una moda lo orgánico?
 Por la Licenciada Natalia Amengual.

Se habla de ellos en todos los medios de comunicación, se ofrecen cursos y talleres para aprender a cultivarlos y los supermercados comenzaron a destinarles un espacio en sus góndolas. Sabemos que son alimentos requeridos cada vez más por los consumidores pero… ¿qué son exactamente los alimentos orgánicos?

Un producto orgánico es un alimento que posee una certificación que nos garantiza la trazabilidad y el cumplimiento de ciertas normas en su cultivo o elaboración. Si un alimento posee el sello certificador significa que llega a nosotros con la menor intervención posible de la mano del hombre (y de las sustancias químicas que el hombre utiliza en el cultivo) y nos asegura un proceso natural de cosecha.


Un alimento orgánico no solo nos garantiza la ausencia  de pesticidas, agroquímicos y modificaciones genéticas, sino que asegura que ese vegetal, esa fruta o ese grano contenga todos los nutrientes que debe tener, ya que fue cultivado en suelos ricos en minerales. Orgánico es sinónimo de genuino y el cuerpo lo recibe como tal.

Las sustancias químicas utilizadas en los cultivos tradicionales ingresan a nuestro organismo y se transforman en desechos tóxicos. Muchos de ellos además no se eliminan: se depositan en el cuerpo aumentando su toxicidad.

Los lácteos orgánicos son producidos con leche de vacas libres de hormonas y de antibióticos, cuyo ordeñe diario es recomendado para conservar la calidad de la leche y la salud del animal. Cuando una vaca se enferma se utilizan antibióticos, pero luego se espera el tiempo necesario para que ese medicamento salga de su sistema antes de que vuelva a ser ordeñada. Los quesos, yogures y cremas orgánicas son productos derivados de este tipo de leche.

Los vegetales y las frutas pueden presentar características organolépticas distintas a las que presentan los cultivos tradicionales. Por ejemplo, es común que sean más pequeñas, las cáscaras presenten menos brillo, que contengan zonas amarronadas o algún que otro bichito. Esto es justamente porque no se utilizan ceras, ni tinturas, ni aceleradores de crecimiento, ni pesticidas. Es el alimento tal cual lo da la naturaleza. Un dato a tener en cuenta es que duran mucho menos en la heladera, por eso nos conviene hacer una compra semanal. Pero más importante que todo esto es un dato incontrastable: el sabor y el aroma genuino y ya casi olvidado en el consumo de hortalizas y frutas de supermercado.

Es una realidad que los precios de los productos orgánicos son más elevados, pero dados sus beneficios son alimentos que vale la pena incorporar. Lo que debemos saber es que existe la opción de comprarlos directamente de manos de los productores en mercados zonales que por suerte están cada vez más al alcance de todos.

Lejos de ser una moda, los alimentos orgánicos han marcado un camino para volver a lo natural, cuidar el planeta y enseñarnos a consumir de manera saludable y responsable.







31 may 2012

0 "EL CUERPO SUSURRA Ó GRITA, LO QUE LA MENTE NO COMPRENDE"


Escuchar nuestro cuerpo es parte importante a la hora de autoconocernos. Nos da mucha información sobre nuestro sentir y nuestras emociones. No lo dejemos a un lado, porque es resistente, pero también sufre, se comunica con nosotros, y nos da señales. Señales que no debemos ignorar, porque cuando aparecen, llaman nuestra atención, y recién ahí, nos preocupamos, cuando el problema estaba ya de mucho antes pero lo hacemos consciente a través del dolor físico....


Los invito a leer el siguiente texto y reflexionar... 


Un resfriado ocurre cuando el cuerpo no llora...
Un dolor de garganta aparece cuando no es posible comunicar las aflicciones...
El estomago arde cuando la rabia no consigue salir ..
La diabetes invade cuando la soledad duele...
El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta...
El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan....
El corazón renuncia cuando el sentido de la vida parece terminar...
Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas ...
El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza...
La presión sube cuando el miedo aprisiona...
Las neurosis paralizan cuando el "niño interno" tiraniza...
La fiebre sube cuando las defensas detonan las fronteras de la inmunidad....

¿Y tus dolores callados? ¿Cómo aparecen ellos en tu cuerpo?
No lo dejes pasar, elegí hablar sobre ello y con quien hacerlo, pero empezá a preguntarte que significado y el "para que" de esas dolencias físicas, porque tienen una razón (y una emoción) de ser. EMPEZÁ A SENTIR. Podés ir más allá, empezar a escuchar tus emociones y tus dolores callados de ante mano, porque están ahí para algo. Y así, aprender a escucharte antes de que repercuta físicamente.

Elige a alguien que pueda ayudarte a organizar las ideas, a armonizar sensaciones y a recuperar la alegría. Todos necesitamos saludablemente de un oyente interesado... Pero todo depende, principalmente, de nuestro esfuerzo personal en que se produzcan los cambios que deseamos para nuestra vida..." Necesitamos un espacio para empezar a ocuparnos de nosotros mismos y dar cuenta de aquello que nos está impidiendo disfrutar de la vida en este momento. 

"EL CUERPO SUSURRA Ó GRITA, LO QUE LA MENTE NO COMPRENDE"



Lic. Melisa Vázquez



29 may 2012

0 El otro cuento de la Rana y el Escorpión

por el Lic. Ricardo Klein (*)

Cuando no registramos nuestros miedos...
El escorpión tiene mala prensa. Se lo conoce poco; es más, se conoce poco. Este animal –al ser atacado- responde con una rapidez asombrosa. Recuerdo el fallido intento realizado hace años, de poner y sacar una maderita entre las patas del escorpión antes de que éste picara. Imposible. Su velocidad de respuesta ante la amenaza era vertiginosa. Tal la naturaleza del escorpión.

Recordemos el relato de la rana y el escorpión. En la orilla de un río caudaloso el escorpión le pide a la rana que lo cruce al otro lado. Luego de negarse –por temor a ser picada- la rana accede a transportarlo, tras el escorpiano argumento de no poder matarla pues morirían los dos en las aguas del torrente. En mitad del río, el escorpión le clava su aguijón. La rana – moribunda- le pregunta el por qué, ya que ambos morirán ahora en la mitad del río. El escorpión responde: “Es mi naturaleza.”
Naturaleza asesina, despiadada. Fama de mal bicho, con imposibilidad de cambio, ya que es biológica la causa, es algo dado por la naturaleza.
Ahora bien. ¿De qué trata la “naturaleza” del escorpión? ¿Es realmente el asesino malintencionado del relato? Y si así fuera ¿Por qué matar a la rana recién en mitad del río, uniendo al asesinato su suicidio? Sospecho que algo no cierra en este cuento.
Si el escorpión es la figura, el río es el fondo. Fondo que hace comprender la figura, y relatar otro cuento:
El escorpión pide a la rana que lo cruce, pues no sabe nadar; es más, le teme al
agua pues es un animal de tierra. La rana le cree y lo sube a sus espaldas. Se inicia el cruce. Imagino al escorpión sobre la rana, muerto de miedo. Más, un poco más. Están en medio del río. Distancia máxima de cada orilla. El peor lugar del río, el más alejado de la costa salvadora. El miedo estalla en el escorpión. Asustado, casi en pánico, reacciona frente al sentirse atacado. Y pica. Y mata. A la vez, muere.
Muere ya que no pudo registrar su miedo. Si le hubiera podido decir a la rana de su temor, ésta podría haberlo calmado, ayudado a atravesar el pico máximo del miedo en mitad del río. Para esto el escorpión tendría que haber registrado que tenía miedo; y saber de sí que al tener miedo, reacciona atacando sin registro del miedo. Saber que cuando va a atacar, en el instante anterior, padece de miedo. Quizá hubiera logrado que en lugar de sentirse atacado, registrara el miedo inhibiendo la acción. Pues esa es la “naturaleza” del escorpión. Teme algo, se siente atacado, y reacciona picando; y sólo tiene conciencia de esto último.
O sea que en lugar de un terrible asesino, la rana está ante un temeroso animal,
poderosamente reactivo.
Si el escorpión pasa a ser fondo, la rana puede ser figura. Rana que no es ingenua, pues sabe de la naturaleza del escorpión. Se niega –inicialmente- a transportarlo. De naturaleza confiada, la rana acepta el argumento del escorpión. La lógica –impecable y a la vez fallida- de la explicación, quita sus dudas. Confía ciegamente, pues sólo de esa manera alguien se pondría un escorpión encima. ¿Y qué enceguece el juicio –insisto, no ingenuo- de la rana?
Por un lado, su posibilidad de confiar ciegamente. Pues una cosa es ser confiado, otra es ser capaz de hacerlo desconociendo la percepción, ceguera mediante. Por otro lado, el arrullo del argumento que –cual canto de sirenas- lo aparta de su centro, de su sentir temor ante este otro peligroso animal. Otro que –al no ser reconocido como otro, como diferente, con naturaleza distinta,- es creíble como un igual. Anulación de la diferencia, negación de la percepción, confianza ciega indiscriminada. Atravesados sus ojos con el eficaz argumento, será atravesado su cuerpo con el aguijón en medio del río.
Si el escorpión y la rana devienen en fondo, la figura se instala entre ambos. Tenue línea de la desconfianza-confianza. Desconfianza extrema del escorpión, que ante cualquier cosa cerca, ataca, no duda, no vacila; desconfía de todo y reacciona siempre. Confianza de la rana que –desafiando, más bien desestimando su percepción- confía en argumentos que se anularían de sólo mirar. Confianza extrema del escorpión, que sin duda, sin vacilación alguna ataca, confiando absolutamente en su percepción de la realidad, y que ésta es tal cual él la percibe. Desconfianza total de la rana acerca de su percepción, invalidando su registro y sus propios argumentos.
Cuando ranas y escorpiones nos consultan, demandando por sus padeceres, nos queda por preguntarnos: ¿Qué haremos y cómo comprenderemos al próximo escorpión? ¿Cuál es el trabajo a realizar con él? Y cuando una rana confiada recite potentes argumentos ¿Recurriremos a su percepción negada? ¿Comprenderemos su deseo de quedar encantada por la escorpiana melodía? ¿Nos daremos cuenta que la rana trae un escorpión con ella, que el escorpión viene subido a una rana?

(*) Ricardo Klein es Licenciado en Psicología,colaborador docente de la Escuela de Formación y miembro del Servicio de Asistencia a la Comunidad de AGBA.



"En el Camino de la Gestalt" - Ricardo Klein - Editorial Psicolibro Ediciones. Buenos Aires - Año 2011

 

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