COLOR ENERGÉTICO.
Hace mucho tiempo atrás había una hermosa mujer, que se caracterizaba por el impacto que ejercía en los hombres por su belleza tan llamativa. Esto muchas veces le generaba cierto pudor, y otras veces hasta se reía de ellos. Vivía en un pueblo de Irlanda, en una pequeña casa con sus padres y hermanos, quienes la trataban con mucho desprecio, ya que era la única hija mujer. También la sobreprotegían, porque sabían que cada vez que ella iba al pueblo distraía a todos los hombres que pasaran a su lado. No querían que se enamore de ninguno de ellos, porque si era así tendría que irse de la casa, por lo que su padre no estaba de acuerdo ya que consideraba que siempre tenía que estar con ellos haciendo los quehaceres domésticos y haciendo de sirvienta.
Su madre sufría de un mal muy poco común para la época, seguramente causado por los maltratos que ejercía su marido sobre ella, quien internamente creía que la mujer no servia nada más que para servir al hombre. Intentaba complacer a su marido constantemente, por lo que tenia la manía de limpiar sobre lo limpio, y obligaba a su hija a hacer doble trabajo, siempre criticando su labor y buscando la perfección.
Lo único que rescataba de vivir en esa casa era a su vecino, quien en varias oportunidades la protegió y donde ella encontró un refugio ante tanto desconsuelo. Ella lo consideraba su héroe, lo admiraba porque era artista, se había dedicado a la pintura y a la música, intentaba abarcar el arte desde ambas expresiones, era un amor imposible, ya que su padre no quería que ella se enamorara.
Cada día que pasaba le resultaba más y más pesado y difícil de llevar. Esta pesadez correspondía a que sus pensamientos giraban en torno de lo que ella realmente quería ser y hacer de su vida.
La impotencia y la desesperación que sentía por no poder cambiar la situación hizo que se escapara un día de su casa, para buscar lo que ella realmente quería.
Se llevo unas mudas de ropa, comida y un poco de dinero que había ahorrado y se destinó hacia un pueblo cercano al que ella siempre había querido ir, porque su vecino le había contado que era tierra de artistas, músicos, pintores, escultores y ella se encontraba fascinada por las historias que el le había contado.
Partió hacia allí, sin titubeos, sin miedo. La dureza de su padre hizo de ella una persona muy fuerte, por lo que no dudo de su decisión.
Al llegar al pueblo y recorrer sus calles pequeñas, se embriago con el clima de festividad y diversión que cubría el ambiente. La gente estaba alegre, feliz, pudiendo ser ellos mismos, compartiendo entre ellos lo que los había unido como comunidad: el arte.
Había un bar, típico bar irlandés, que se llamaba: “Coraza Multicolor” en donde se reunían los hombres más importantes del pueblo que formaban parte de una sociedad elitista. Para la gente de la comuna, un hombre importante era aquel que era reconocido por su trabajo como artista, aquel que, a través de su profesión podía conectar al espectador con sus mas profundos sentimientos, que podía generar en el un impacto, un gran interés, centrado en la expresión de lo mas profundo, de lo que no vemos, de lo que no nos damos cuenta. Pero desde ya, lograban una gran satisfacción.
Ella moría por entrar, aunque sea una vez, en ese bar, por lo que consiguió un bigote postizo, se recogió el pelo y se hizo pasar por un noble pintor, que había viajado desde la ciudad de Londres para conocer el pueblo. Demostró su espontaneidad con su gran actuación, mostrándose segura y desenvuelta.
Empezó a frecuentar el famoso bar, para darse a conocer, para ir entrando de a poco en ese tan exclusivo círculo de arte que tanto le llamaba la atención. Logro que la invitaran a una de las reuniones, realmente los había alucinado con su personalidad.
Llamo a su vecino y para que se quedara tranquilo de que ella estaba bien, le contó todo lo que había pasado y le expreso lo mucho que quería que estuviera con ella compartiendo este momento en ese pueblo tan maravilloso, y que sabia que a el le iba a encantar y que el nunca había podido ir.
Fue a la iglesia mas cercana y remendó un traje viejo que estaba destinado a caridad, preparo todo lo necesario para que no salga a la luz todo lo que realmente era.
Se cambio, se arreglo, se coloco el bigote y salio a la calle, sintiéndose realmente una artista condecorada, exitosa e independiente. Entro al bar, saludo y se sentó a un costado, queriendo ser espectadora de la situación, sin llamar tanto la atención para no levantar sospechas.
El presidente de la junta se percato de que su invitado se había sentado a un costado y lo invito a sentarse al lado de el, diciéndole que en esta reunión el iba a ser el homenajeado. Le comento que toda persona que ingresa por primera vez al grupo debía acceder a un ritual de iniciación, que constaba en pintar sobre en lienzo en blanco en solo tres minutos una obra de arte que a la junta lo deje maravillado y los haga alucinar.
Al escuchar sus palabras, se le llenaron los ojos de lagrimas porque lo que primero se le vino a la mente era que ella no iba a poder hacerlo, que nunca había pintado nada en su vida, solo pecaba de oído y de haber visto alguna que otra obra de arte en la biblioteca de la escuela, pero nada mas. Antes de que se percataran de su expresión de desesperación, junto valor, se levanto y lo miro al presidente de la junta de modo desafiante. La capacidad que tenia de desdoblar su personaje era realmente impresionante. Respiró hondo, tomo el pincel, coloco todos los colores que tenia a su alcance, cerro lo ojos, y proyecto en el lienzo todo aquello que estaba sintiendo, y todo aquello que la había llevado hasta ese momento. Totalmente compenetrada y haciendo figura aquello que fluía desde lo mas profundo de si misma, pinto lo que sentí. Escucho de repente una campana: habían finalizado los tres minutos. Se distanció del atril y visualizo lo que había hecho, dio media vuelta y observo como cada uno de esos grandes hombres del arte miraban sorprendidos su pintura.
Después de unos minutos en los que parecía haberse congelado lo imagen de ese momento, el presidente de la junta comenzó a aplaudir, por lo que todos los demás miembros copiaron su gesto.
Sorprendida y emocionada hizo una reverencia y espero que cesaran los aplausos para empezar a decir las siguientes palabras: Agradezco el enorme reconocimiento y la gran posibilidad de compartir esto tan maravilloso que es el arte para mi. Pero esto no deja de ser más que una confusión. Yo no soy quien ustedes creen que soy. Soy solo una mujer – soltándose el pelo y sacando su disfraz – que quería vivenciar con ustedes la unión por algo tan puro y tan indescriptible como es para mí el arte. Es la primera vez que pinto, si, y siendo la primera vez, ustedes supieron ver mi alma, por lo que no puedo mentir mas.
Ante tales declaraciones y enfurecidos ante semejante engaño todos comenzaron a decirle que se vaya, que todo había sido una falta de respeto.
Todos menos el presidente de la junta, que seguía sin poder decir una palabra. Levanto la mano, y todos se callaron. Y dijo lo siguiente: Lo que esta mujer ha representado jamás ninguno de ustedes a podido generar en otros lo que ella genero en nosotros o por lo menos en mi. Llevo muchos años en este cargo y a pesar del agravio que causa su engaño, considero que lo que esta muchacha ha despertado en nosotros no tiene comparación con nada que haya visto antes.
Todos empezaron a murmurar, algunos asentían con la cabeza, otros seguían enojados, pero la mayoría supo comprender las palabras del presidente. Por lo que luego de debatir decidieron permitirle concurrir a la junta cuando ella lo considere necesario.
Ella pidió disculpas, y al girar su cuerpo se dio cuenta que al fondo del bar se encontraba su vecino y gran amor, quien había visto todo lo que había pasado, y que estaba muy emocionado con lo que le despertaba esta hermosa y talentosa mujer.
Ella corrió hacia donde el estaba, lo abrazo y beso con ternura. El le dijo que estaba más que orgulloso de ella, que nunca había dudado de su capacidad como artista y que quería acompañarla, si ella se lo permitía, en este nuevo camino. Le contesto que sí, que seria la mujer mas feliz si el la acompañaba.
El presidente lo reconoció a este buen hombre y le pidió que también los acompañara ya que había escuchado también de su arte y estaba muy interesado en que el resto pudiera ver lo que el hacia. Por ultimo le pregunto a ella que nombre le pondría a su obra de arte y ella enseguida respondió: Color energético. Luego, asintiendo con la cabeza, los dejo ir.
Contentos los dos de haber sido aceptados decidieron mudarse a ese pueblo y empezar a vivir su vida juntos entre tanto arte, belleza y amor.
Escrito por: Melisa Vazquez.
1 comentarios:
muy bueno el blog felicitaciones!!
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