Suele pasar que las últimas semanas del año andamos corriendo entre compras,
regalos, comida, familia, ofertas, excesos, organizaciones, alguna que otra
discusión, reuniones, acuerdos, desacuerdos. En fin, viviendo deprisa para
cerrar el año como esperamos o de la mejor manera. Quizás porque se nos avecina
un cierre, nos ponemos más ansiosos entre tantas planificaciones y sin dejar la
rutina.Nos hacemos replanteos, surgen viejos
conflictos familiares como también pueden haber reconciliaciones y reencuentros.
Nos vienen a la mente las personas que ya no están para compartir estas fiestas
y extrañamos mucho.
Entre balances, saludos, festejos, buenos deseos y demás nos resurge toda una rueda de sensaciones y acontecimientos en tan breve periodo de tiempo. Llega fin de año, la ultima cena del año y el cierre de un ciclo e instantáneamente la apertura de uno nuevo.
Me da la sensación que el 1ro de enero respiramos otro aire: un aire liberador, un aire más relajado. Y les explico porque creo eso: cuando un nuevo año comienza, generalmente nos surgen sentimientos de esperanza, ilusiones, motivación, estamos más predispuestos a cambios positivos, esperanzados. Pensamos en proyectos, en lo que queremos lograr, en lo que soñamos y deseamos tanto que se nos dé (me hace acordar a cuando soplamos las velitas en cada cumpleaños). Creo que conectarnos con esto, desde ya, si lo podemos hacer, es un muy buen comienzo. Porque estoy convencida que el contactar con nuestros deseos, nuestras ganas, nuestros anhelos, nos conecta con una energía renovadora, de empuje, de avance, de reconfirmar aquello que buscamos y queremos.
Es una época donde estamos más cercanos a las ansiadas vacaciones: el merecido descanso después del año laboral y por otro lado, ya la ciudad está más tranquila si tenés que quedarte. Un momento de bajar las revoluciones, ir más despacio. La llegada del verano alarga el día y eso suele dar más energía para hacer cosas, el sol y el calor nos invita a disfrutar del aire libre.
Por eso aprovechemos estos vientos de renovación y de lo nuevo. Descansemos para dar lugar a lo creativo, predisponiéndonos a que aquello que este nuevo año nos presente sea para crecer y seguir avanzando.
Nos hacemos replanteos, surgen viejos conflictos familiares como también pueden haber reconciliaciones y reencuentros. Nos vienen a la mente las personas que ya no están para compartir estas fiestas y extrañamos mucho.
Entre balances, saludos, festejos, buenos deseos y demás nos resurge toda una rueda de sensaciones y acontecimientos en tan breve periodo de tiempo. Llega fin de año, la ultima cena del año y el cierre de un ciclo e instantáneamente la apertura de uno nuevo.
Me da la sensación que el 1ro de enero respiramos otro aire: un aire liberador, un aire más relajado. Y les explico porque creo eso: cuando un nuevo año comienza, generalmente nos surgen sentimientos de esperanza, ilusiones, motivación, estamos más predispuestos a cambios positivos, esperanzados. Pensamos en proyectos, en lo que queremos lograr, en lo que soñamos y deseamos tanto que se nos dé (me hace acordar a cuando soplamos las velitas en cada cumpleaños). Creo que conectarnos con esto, desde ya, si lo podemos hacer, es un muy buen comienzo. Porque estoy convencida que el contactar con nuestros deseos, nuestras ganas, nuestros anhelos, nos conecta con una energía renovadora, de empuje, de avance, de reconfirmar aquello que buscamos y queremos.
Es una época donde estamos más cercanos a las ansiadas vacaciones: el merecido descanso después del año laboral y por otro lado, ya la ciudad está más tranquila si tenés que quedarte. Un momento de bajar las revoluciones, ir más despacio. La llegada del verano alarga el día y eso suele dar más energía para hacer cosas, el sol y el calor nos invita a disfrutar del aire libre.
Por eso aprovechemos estos vientos de renovación y de lo nuevo. Descansemos para dar lugar a lo creativo, predisponiéndonos a que aquello que este nuevo año nos presente sea para crecer y seguir avanzando.
Así, quería desearles para este 2016 un año
donde encontremos aquello que estamos buscando, sabiendo transitar el camino
hacia aquello que queremos lograr.
Que podamos encontrarnos en paz y aceptación. Que donde haya diferencias podamos ver lo nuevo de lo diferente y no solo lo opuesto, el que no opina como yo no es mi enemigo, sino quien me puede mostrar una nueva forma.
Que las caídas sean aprendizajes, momentos de reflexión y apertura. Que los miedos sean solo alertas y no frenos. Y nos ayuden a ver nuestras herramientas para superarlos. Que los sueños sean oportunidades y caminos por recorrer donde disfrutemos del transitar. Que miremos para atrás y veamos las dificultades como desafíos que pudimos superar, los aciertos como bendiciones de las que somos merecedores. Que nos empecemos a mirar, sin prejuicio y con amor. Deseo de corazón, que puedan conectarse con sus deseos desde lo más profundo y que esa energía potencie la posibilidad de llegar a ellos y cumplirlos. Que las caídas sean aprendizajes, momentos de reflexión y apertura. Que los miedos sean solo alertas y no frenos. Y nos ayuden a ver nuestras herramientas para superarlos. Que los sueños sean oportunidades y caminos por recorrer donde disfrutemos del transitar. Que miremos para atrás y veamos las dificultades como desafíos que pudimos superar, los aciertos como bendiciones de las que somos merecedores. Que nos empecemos a mirar, sin prejuicio y con amor. Deseo de corazón, que puedan conectarse con sus deseos desde lo más profundo y que esa energía potencie la posibilidad de llegar a ellos y cumplirlos.
Entre balances, saludos, festejos, buenos deseos y demás nos resurge toda una rueda de sensaciones y acontecimientos en tan breve periodo de tiempo. Llega fin de año, la ultima cena del año y el cierre de un ciclo e instantáneamente la apertura de uno nuevo.
Me da la sensación que el 1ro de enero respiramos otro aire: un aire liberador, un aire más relajado. Y les explico porque creo eso: cuando un nuevo año comienza, generalmente nos surgen sentimientos de esperanza, ilusiones, motivación, estamos más predispuestos a cambios positivos, esperanzados. Pensamos en proyectos, en lo que queremos lograr, en lo que soñamos y deseamos tanto que se nos dé (me hace acordar a cuando soplamos las velitas en cada cumpleaños). Creo que conectarnos con esto, desde ya, si lo podemos hacer, es un muy buen comienzo. Porque estoy convencida que el contactar con nuestros deseos, nuestras ganas, nuestros anhelos, nos conecta con una energía renovadora, de empuje, de avance, de reconfirmar aquello que buscamos y queremos.
Es una época donde estamos más cercanos a las ansiadas vacaciones: el merecido descanso después del año laboral y por otro lado, ya la ciudad está más tranquila si tenés que quedarte. Un momento de bajar las revoluciones, ir más despacio. La llegada del verano alarga el día y eso suele dar más energía para hacer cosas, el sol y el calor nos invita a disfrutar del aire libre.
Por eso aprovechemos estos vientos de renovación y de lo nuevo. Descansemos para dar lugar a lo creativo, predisponiéndonos a que aquello que este nuevo año nos presente sea para crecer y seguir avanzando.
Nos hacemos replanteos, surgen viejos conflictos familiares como también pueden haber reconciliaciones y reencuentros. Nos vienen a la mente las personas que ya no están para compartir estas fiestas y extrañamos mucho.
Entre balances, saludos, festejos, buenos deseos y demás nos resurge toda una rueda de sensaciones y acontecimientos en tan breve periodo de tiempo. Llega fin de año, la ultima cena del año y el cierre de un ciclo e instantáneamente la apertura de uno nuevo.
Me da la sensación que el 1ro de enero respiramos otro aire: un aire liberador, un aire más relajado. Y les explico porque creo eso: cuando un nuevo año comienza, generalmente nos surgen sentimientos de esperanza, ilusiones, motivación, estamos más predispuestos a cambios positivos, esperanzados. Pensamos en proyectos, en lo que queremos lograr, en lo que soñamos y deseamos tanto que se nos dé (me hace acordar a cuando soplamos las velitas en cada cumpleaños). Creo que conectarnos con esto, desde ya, si lo podemos hacer, es un muy buen comienzo. Porque estoy convencida que el contactar con nuestros deseos, nuestras ganas, nuestros anhelos, nos conecta con una energía renovadora, de empuje, de avance, de reconfirmar aquello que buscamos y queremos.
Es una época donde estamos más cercanos a las ansiadas vacaciones: el merecido descanso después del año laboral y por otro lado, ya la ciudad está más tranquila si tenés que quedarte. Un momento de bajar las revoluciones, ir más despacio. La llegada del verano alarga el día y eso suele dar más energía para hacer cosas, el sol y el calor nos invita a disfrutar del aire libre.
Por eso aprovechemos estos vientos de renovación y de lo nuevo. Descansemos para dar lugar a lo creativo, predisponiéndonos a que aquello que este nuevo año nos presente sea para crecer y seguir avanzando.
Que podamos encontrarnos en paz y aceptación. Que donde haya diferencias podamos ver lo nuevo de lo diferente y no solo lo opuesto, el que no opina como yo no es mi enemigo, sino quien me puede mostrar una nueva forma.
Que las caídas sean aprendizajes, momentos de reflexión y apertura. Que los miedos sean solo alertas y no frenos. Y nos ayuden a ver nuestras herramientas para superarlos. Que los sueños sean oportunidades y caminos por recorrer donde disfrutemos del transitar. Que miremos para atrás y veamos las dificultades como desafíos que pudimos superar, los aciertos como bendiciones de las que somos merecedores. Que nos empecemos a mirar, sin prejuicio y con amor. Deseo de corazón, que puedan conectarse con sus deseos desde lo más profundo y que esa energía potencie la posibilidad de llegar a ellos y cumplirlos. Que las caídas sean aprendizajes, momentos de reflexión y apertura. Que los miedos sean solo alertas y no frenos. Y nos ayuden a ver nuestras herramientas para superarlos. Que los sueños sean oportunidades y caminos por recorrer donde disfrutemos del transitar. Que miremos para atrás y veamos las dificultades como desafíos que pudimos superar, los aciertos como bendiciones de las que somos merecedores. Que nos empecemos a mirar, sin prejuicio y con amor. Deseo de corazón, que puedan conectarse con sus deseos desde lo más profundo y que esa energía potencie la posibilidad de llegar a ellos y cumplirlos.
FELICIDADES.

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